vacilo
como el cobarde que soy.
no voy para adelante ni para atrás,
doy un paso al costado
me situo en los márgenes del mundo
por temor al
campo de las acciones
a esa escena devoradora
con actores que fingen ser reales.
ahí
cada instante es
un manotazo mojado en la cara
paf plaf paf splas paf
un vapuleo interrumpido por
la insulsez de una vida estéril
transparente
clórica
lavada
no quiero no puedo. me voy.
de vuelta estoy en ese costado
viendo pasar lo que pasa
lo que anda, lo que se mueve
lo que tiene dos piernas
y habla, come y coge, y habla de como coge
y así y asá.
yo
estoy observando desde el otro lado del cristal.
ellos
están en la pecera,
una pecera tan enorme que se la confunden con el océano.
desde afuera sigo mirando, desestando.
y me abrigo con un saco de lana porque
acá hace más frío que allá
acá ... acá no hay nadie
a la gente no le gusta este lugar ¿sabés?
¿qué le van a ver de lindo a un lugar así,
donde tienen que encontrarse con ellos mismos?
un lugar que te apuñala sin hacer nada
tan sutil como eso.
un lugar independiente de los espacios
que te acompaña a donde sea
como un psicópata que te persigue
susurrándote las promesas más insidiosas
no, no quieren venir.
cobardes ellos también
cada uno a su manera

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