Me pongo a observar mi vida, la comento en tercera persona. Evaluo los cambios, las caídas, las subidas si las hubiera.
Le cabe bien adjetivarla de patética
Si fuera más amable diría que es solamente la vida risible de un mediocre que se tropieza en el parqué. Un tonto que se duerme mientras cena y se le hunde la cabeza en un plato de sopa recalentada. Un ansioso por excelencia al que jamás le ocurre nada pero que mantiene intacto el mismo deseo angustiante aunque ya lo crea absurdo e irrealizable. Bien, esto es realmente amable. Teniendo en cuenta que me revuelco en un chiquero de miedos, que paso la lengua por una piedra compulsivamente hasta llegar a lastimarme, para luego disfrutar de cómo sabe la sangre: a hierro, a dolor y a un amor inagotablemente trágico.

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